Iurgi de excursion

28 septiembre 2015

Son Doong 2

Siguiendo la aventura dentro de la cueva, aquí un esquema de Son Doong.

La entrada debajo del todo. El first campasite era el sitio donde pasamos la segunda noche. Con la dolina que dejaba entrar la luz y las nubes mientras desayunábamos.

Poco después comenzar la subida.

Dejando detrás el campamento totalmente escondido entre la niebla.

Y llegar al lugar que llaman "cuidado con los dinosaurios" :P

La vegetación, humedad, rocas y todo, la verdad es que parecen de otra era geológica. Viendo el poder del tiempo. Con unas cataratas dobles de más de cien metros de altura que han creado un par de terrazas a base de sedimentación. Como las estalagmitas. Yo sacando foto desde una de ellas a la de más abajo. Ver en grande para apreciar la ducha que tiene incorporada (esos puntos blancos son agua chocando).

Seguir bajando con escaleras y puentes rústicos.

Y llegar a uno de los puntos cumbre del recorrido. Desde aquí se veían perfectamente las terrazas.

Y arriba el agujero por donde entraba la luz.

Muy bonito. Pero nos decían que teníamos que esperar. ¿Qué ocurriría? Simple y sencillamente algo que solo había visto en alguna película. El sol comienza a entrar por él.

Y el rayo poco a poco va moviéndose, iluminando la escena de distinta forma. Calentando rocas mojadas. Moviendo la niebla.

Iluminando las cataratas dobles que se ven ahora claramente cayendo.

Increíbles minutos. Espectáculo de luces totalmente natural. Y cuando pensábamos que ya estaba todo, alguien decidió hacerlo más memorable. La verdad es que lo tenía pensado mucho antes, aunque solo se lo había dicho a Howart y Ruth, la segunda espeleóloga. Ir a la especie de altar que había bajo la luz junto a su novia, Howart y Ruth con las linternas apuntando... "¿Quieres casarte conmigo?" (foto Chris)

¡Ohhhh, qué bonito! Jarryd y Alesha, una pareja de australianos que llevan viajando por el mundo desde 2008 y documenándolo en su blog. Llevaban ya una buena temporada en Vietnam y parece que Jarryd tenía preparada la sorpresa desde hacía mucho. Felicitaciones y muchas fotos tras el "Sí quiero".

Últimas vistas de un lugar para recordar.

Antes de seguir con el recorrido.

Arriba y abajo las "colinas" de roca.

Hasta llegar a la segunda dolina.

De nuevo terrazas naturales, estas parecidas a los arrozales vistos en China y otros lugares de Asia.

Abajo el tercer campamento.

En el que dejar mochilas y varios y seguir recorriendo la cueva. Tocaba más sesión de trípodes, luces y fotos. La única forma de apreciar lo grande que es la cueva. Si mal no recuerdo, aquí era lo suficientemente alta como para que la estatua de la libertad entrara de sobra. (Foto Chris)

Cada poco Jim encontraba nuevos bichos en la cueva. Viviendo en la completa oscuridad los insectos y otros apenas tienen color, blancos y prácticamente ciegos. Alguno de los encontrados seguramente era una especie nueva no vista nunca antes.

Y llegar a otro punto interesante. Aquí el agua había formado terracitas miniatura. La forma de las mismas hacía que las gotas al caer desde las alturas giraran consiguiendo a base de tiempo crear lo que se llaman perlas de cueva.

Estabamos llegando al final del recorrido. Inicialmente se suponía que iba a haber suficiente agua en el siguiente río como para poder ir en balsa. Pero cuando llegamos los guías nos dijeron que no. Que tocaba mancharse de lo lindo. Dejar todo el material fotográfico enganchar mi GoPro y para dentro.

Son Doong

Some footage of the biggest cave in the world

Posted by Iurgi Ruiz De Gauna on Saturday, September 19, 2015

Como últimamente Facebook me está poniendo problemas para subir canciones con copyright, cantando y tocando la guitarra yo también sobre un vídeo de Boyce Avenue con Kina Grannis con el clásico de U2. El recorrido de todo menos cómodo. Empezar con mucho barro y poco agua. Los guías pasándoselo como niños lanzándose por las pendientes y a bolazos de barro. El nivel del agua subiendo hasta que ya teníamos que nadar. Yo empezando a mosquearme viendo que algunos de los clientes no lo estaban pasando bien y los guías a su bola (mi faceta socorrista). Pero finalmente llegar, tras subir por el resbaladizo barro, al Great Wall of Vietnam = La gran muralla de Vietnam, el punto último de la cueva. Sacar alguna foto y de vuelta antes de cogernos una hipotermia.

A la vuelta otro momento que recuerdo con sonrisa. De repente ver que mi frontal parpadeaba un par de veces y en mi cabeza pensar "me voy a quedar sin batería en nada". Enganchar a Ruth (foto Chris).

Y comentarle lo del parpadeo. Me confirmó que sí, que significaba que teníamos alrededor de cinco minutos antes de que se apagaran del todo, porque la suya también estaba en las mismas. Pensándolo un poco me dí cuenta como sabía que esto estaba pasando: el Half-Life o algún otro juego de PC que había jugado hace años en el que pasaba exactamente eso y mi cerebro lo había interiorizado completamente; parpadeo = te estas quedando sin batería. Curioso.

Ruth me dijo si podía seguirla en versión medio corriendo, trote. ¡Sin problema! Lo que habíamos hecho en media hora larga en dirección opuesta en cinco, diez minutos a la carrera antes de que se apagaran del todo los frontales. Cenar y a por el siguiente espectáculo. A volver a iluminar la cueva, pero esta vez con el cielo estrellado encima. Finalmente una foto decente, aunque no muy buena, con mi minitrípode y sin pulsador externo.

Despertanos y andar de vuelta todo el recorrido. Los ríos del vídeo etc. Más subidas y bajadas por un recorrido ligeramente distinto.

Hasta llegar al campamento uno.

Esa noche de nuevo juegos de cartas sobre el gran mantel.

Y los perdedores quedan marcados con la grasa requemada de la parte externa de las ollas...

Se me había olvidado comentar. Temas de mantenimiento básicos dentro de una expedición que quiere mantenerse lo más ecológica posible. La comida etc, como ya dije, lo llevaban los porteadores, se comía prácticamente todo y los restos se llevaban de vuelta. El agua directamente de la cueva tras filtrado.

Sin problema, ni sabor. Para el baño también una solución bastante ingeniosa. Una especie de taza montada sobre gran cubo de plástico y junto a ello un gran saco con cascaras de arroz. Sorprendentemente tapaba perfectamente todo el olor y servía posteriormente de abono fuera. (foto Chris)

Una vez que no paro de mencionarlo aquí él y yo detrás haciendo el asiático con cara de "no me vendría mal ya una cama de verdad tras cinco días de cuevas".

Paseo por más jungla y ríos.

El pueblo de nuevo.

Ultima parada para comer.

Por cierto, me encantaron las galletitas AFC. Gran invento vietnamita. Una vez descubierto que solo las venden allí, la próxima vez que vaya me traeré un buen cargamento.

Solo quedaba la última cuesta de subida por la jungla. Algunos iban muy cansados, así que lentos. Yo pedí permiso para ir a mi velocidad y en medio entrenamiento, carrerita hasta el punto de recogida del bus. Donde nos esperaban con un gran cubo con agua, cervezas y refrescos bien fresquitos. No soy mucho de beberlos, pero aquello tras la humedad de la selva entró de maravilla.

Ya de vuelta recibir nuestras medallas (hubiera preferido no, por eso de no malgastar materiales varios), compartir fotos, videos y tomarnos la última de grupo.

Cena y dormiiiiiiir sobre un colchón de verdad. zzzZZZ

Siguiente parada Hoi An.

21 septiembre 2015

Son Doong 1

Algo menos de una hora de trayecto en minibús desde el hotel de la compañía oyendo aventuras varias del lugar. La zona tiene mucha historia, siendo uno de los corredores principales para el transporte de mercancías en la guerra contra los americanos. Cientos de bombas lanzadas en la zona intentando parar los suministros del Viet Cong y distintas estrategias seguidas que no tuvieron éxito, para regocijo de los locales. Y aparte tiene un valor incalculable para los espeleólogos, con las condiciones perfectas que han permitido la creación de innumerables cuevas.

Llegar al comienzo del recorrido y entrar en la jungla.

Volver a encontrarse con viejas conocidas: sanguijuelas… Pero parecía que con menos humedad mucho menos activas que en la jungla de Laos. En todo el parque nacional también apenas gente. Un pequeño pueblo por donde pasamos.

Y no más de diez turistas permitidos en cada momento. Esto reduce mucho el tamaño de las posibles expediciones, lo que por una parte significa que el impacto medioambiental es mínimo y por otro que la aventura es cara. Entre el pago del permiso al gobierno, los porteadores, guías, jefe de expedición, el material, etc casi a la altura de hacerse un Everest, supongo. Aquí parte de la comitiva tras pasar uno de los muchos cauces.

Y tras unas cuantas horas de paseo llegar a la entrada de la cueva de Hang En.

Momento de ponerse todo el material encima. Casco. Frontal.

Y a comenzar nuestra espeleología o espeleísmo. Hablando sobre los términos con los expertos: caving (el “deporte”) y speleology (la ciencia) en inglés.

Poco más de veinte minutos por una caverna espaciosa hasta llegar a un punto donde la luz entra de nuevo.

Y abajo nuestro primer campamento.

¿Quién dijo que dormir en una cueva tenía que ser incómodo? Con río subterraneo que creaba un pequeño lago, con dos temperaturas, una playa donde asentar las tiendas de campaña, espacio de sobra… Bajar con cuidado.

Dejar las cosas en nuestra tienda; cada uno una o compartida con su pareja. Darnos un baño y comprobar que no teníamos ninguna sanguijuela por el cuerpo, mientras los cocineros calentaban bebidas

y preparaban la comida.

Un gran plástico de “mantel” sobre el que poner todas las viandas y a nosotros mismos.

Muy buena comida. Charleta mientras nos la comíamos. Sobre nuestras cabezas, muchos metros por encima, oír bichos volando, que de vez en cuando dejaban caer algún “regalito”. Pensaba que eran murciélagos, pero Howart nos dijo que eran vencejos. Unos pájaros muy apreciados por los locales. Tanto como para escalar, sin ningún tipo de seguridad, las paredes de aquella cueva, decenas de metros sobre el suelo, para llegar a los nidos y hacerse con aquellas exquisiteces…

Jugar a las cartas, limpiar los dientes y varios y a dormir pronto para poder despertarse prácticamente con el amanecer. Vistas desde mi tienda.

La idea era tener todo preparado, desayunar a eso de las 8 y subir a uno de los puntos altos cerca del campamento para intentar ver esto.

Bonito, ¿a que sí? Una pena que no lo pudiéramos ver (foto para clientes recibida en el retorno). Nubes fuera no permitiendo que la luz entrara. Aún así desde ese punto se puede apreciar el tamaño de la cueva y lo mucho que te tienen que gustar los pájaros en cuestión para subirse al techo de la misma para cogerlos…

Coger nuestra mochila, cascos y frontales y dejar el campamento detrás.

Los porteadores llevaban todo el peso de verdad: sacos de dormir, esterillas, comida, baterías de repuesto, nuestras mudas, neceser, etc. En nuestras mochilas lo mínimo: material de fotografía, una chaqueta, agua… Y para arriba y abajo dentro de la inmensa cueva.

Hasta llegar a la fotogénica salida.

Un nuevo cauce a cruzar.

Y más jungla por la que andar

con cuidado.

Llegar a un punto intermedio en donde comer un tentempié. Fruta, pan, galletitas dulces y saladas, algo de embutido y queso. Sin quejas con la comida ni su frecuencia. Yo creo que cada menos de tres horas teníamos que comer, así que no tuve que aprovisionarme en exceso por mi cuenta :P Una vez acabado el descanso ponerse el arnés de escalada

y comenzar el descenso.

Sorprendentemente la cueva más grande del mundo tiene una entrada relativamente pequeña.

Por la que pasar medio agachado y con algo de calma.

Hasta que ya entras en la abertura principal y bajas dejando la luz natural arriba.

Momento para confiar en los frontales y las cuerdas en un descenso de 80 metros.

Realmente se podría hacer sin ellas. He bajado terreno mucho más complicado. Pero la empresa, con toda la lógica, prefiere tener a los clientes cuanto más seguros posibles. No tiene que ser nada divertido tener que sacar a alguien de allí que se lesione (esguince, rotura o cualquier otra cosa) por no andar con cuidado. En general diría que cualquier persona medianamente en forma puede hacerlo. Según el propio cuestionario de la web si regularmente corres o haces senderismo o similares y tienes una buena coordinación/equilibrio no deberías tener problemas. Y Howart nos contó unas cuantas historietas de gente totalmente sedentaria que mintieron para ser aceptados o alguna con muchísimos kilos de más encima que tuvieron que prácticamente subir y bajar a pulso entre los empleados… En nuestro caso el grupo no tuvo ningún problema.

Llegar a uno de los ríos subterráneos que teníamos que cruzar.

De nuevo, por seguridad, con una cuerda en la mitad a la que agarrarse, para evitar que la corriente te pudiera arrastrar. Cosa poco probable, pero que tendría poca gracia porque poco más allá el cauce coge fuerza y velocidad (foto de Chris).

Aprovechar para bañarnos.

Y último tramo antes de llegar al segundo campamento. Aquí comenzaríamos a “pintar con luz” (light painting). La cueva es tan grande que no hay forma de verla entera con los frontales, por muy potentes que sean, que lo son. Para sacar fotos hay que poner la cámara en el trípode (yo solo tenía uno pequeñito…), poner la exposición a 30 segundos y “modelos” a distintas alturas, algunos estáticos y otros moviendo el foco de sus linternas para ir “pintando” con luz (iluminando) cuanto más se puede de la cueva. Consiguiendo algo así (de nuevo foto Oxalis).

Seguir de paseo y llegar al punto final del día con la dolina (resumiendo mucho, el punto donde el techo de la cueva ha colapsado) que permite a la luz natural entrar en la cueva.

La luz y mucha niebla en continuo movimiento por el viento que entra por ella. Foto también de Chris.

Continua.

Créditos: Chris es uno de los chicos que venía en el grupo y algunas de sus fotos me gustaron más que las mías. Primera vez que realmente echo de menos un trípode en condiciones…